CATEQUESIS Nº 15

                                       EL BAUTISMO DE JESUS

PRIMERO QUE NADA

- Ambentación

- Acogida

- Oración:

Padre bueno, tu Hijo Jesucristo, en su empeño por hacerse igual a nosotros en todo, menos en el pecado, se acercó a escuchar el mensaje de Juan y quiso ser bautizado por él, aunque no necesitaba ni perdón, ni conversión, ni bautismo.

Sabemos que lo hizo para darnos una enseñanza sobre la importancia de este sacramento, que es la puerta por donde entramos a formar parte de esta comunidad de creyentes que es la Iglesia.

Tú sabes cómo somos, tú nos conocemos muy bien; para muchos de nosotros el bautismo es como una costumbre, o como una diligencia que hay que hacer.

No lo valoramos como se debe. Que esta reunión de hoy nos ayude a tomar conciencia de nuestro compromiso bautismal para que, a ejemplo de Jesús, vayamos adquiriendo una nueva vida según tu voluntad. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

Y ¿COMO ESTUVO LA SEMANA?

- Compartimos lo que nos aconteció en la semana.

- Revisamos el compromiso. Damos gracias y pedimos por su cumplimiento.

 

EL TEMA DE HOY

Ahora, recordemos las ideas principales del tema de la semana pasada...

En resumen, pues, vimos cómo Jesús se hizo uno de nosotros, igüalito a nosotros y pasó por todo lo que nosotros pasamos. De su infancia y juventud poco nos cuenta el evangelio. Ese tiempo Jesús lo dedicó a crecer y madurar, a preparase para dar cumplimiento a la tarea que el Padre le encomendó al mandarlo a la Tierra.

Hoy, justamente, vamos a ver cómo fue que Jesús comenzó a llevar a cabo esa misión que lo trajo hasta nosotros.

 

IDEAS CENTRALES

Cuando hablamos de Juan Bautista dijimos que a éste le tocó preparar el camino a Jesús. El decía que con la inminencia de la llegada del Mesías comenzaba el Reino de Dios y que para entrar en ese reino teníamos que cambiar de vida, de conducta, teníamos que convertirnos.

Veamos cómo nos lo cuenta el evangelista San Lucas. Lc. 3,1-15

¿Cómo podemos interpretar esas imágenes que el Bautista usa del profeta Isaías y que nos hablan de allanar los senderos,, rellenar las quebradas, enderezar los caminos torcidos?...

Y, ¿eso de que el que tenga dos túnicas que dé una, quien tenga que comer que haga lo mismo etc?...

Estas recomendaciones que Juan hace de enderezar y allanar y de compartir las podemos resumir en una sola palabra que es CONVERSION.

- Hablemos de este tema. ¿Qué entiende la gente de nuestro barrio o comunidad que es convertirse?...


- Según lo que nos dice Juan en los textos que hemos leído, ¿cuál es el significado cristiano de la conversión?...

- Ahora hagamos un pequeño ejercicio. Vamos a hacer un momento de silencio y nos pondremos a recordar algún momento de nuestra vida en que hayamos tenido la experiencia de algo semejante a una conversión; algo que nos hizo cambiar en sentido positivo nuestra vida o algún aspecto de ella...

- Ahora compartimos con la comunidad esa experiencia de conversión...

- Puede ser buena la ocasión también para que hoy hagamos un pequeño examen de conciencia y veamos qué cosas o aspectos de nuestra vida, de nuestra manera de vivir, tenemos que cambiar para que realmente Jesús, el Mesías que nos salva, reine en mí de manera que yo pueda participar y beneficiarme de su Reino, de su salvación....

- Y esta revisión de nuestra vida la podemos acompañar ahora de una oración en silencio pidiéndole a Dios que nos ayude cada día a cambiar en nuestra vida aquello que todavía tiene de negativo, de malo, aquello que no agrada al Señor. (en silencio)

- Bien, sigamos con el tema de hoy. Jesús, con toda seguridad, era uno de los que a menudo seguía a Juan y escuchaba sus predicaciones. Las escuchaba y las aceptaba como válidas; es decir, acogía el mensaje de Juan. Por eso fue que se puso en la fila para recibir el bautismo. Los que se mostraban de acuerdo con lo que Juan decía se bautizaban en el Jordán.

- Y, a propósito, hablemos de una cosa: ¿Jesús necesitaba bautizarse?...

- Bueno, pues parece que Juan pensaba igüalito que nosotros. El sabía que Jesús era el Mesías, que era mucho más importante que él y no se creía merecedor de bautizarlo porque no era digno de desatarle ni siquiera la correa de su sandalia. Veamos, cómo nos lo cuenta San Mateo. Mt 3,13-17.

- Vemos cómo Jesús tranquiliza a Juan y le dice que lo haga para que así se cumpla la voluntad del Padre.

- Y esa voluntad del Padre no es otra que la de mostrarnos a todos que por el bautismo comienza nuestra nueva vida de cristianos, que esa es la puerta de entrada a la comunidad, a la Iglesia, que este sacramento es la señal de que nos proponemos llevar una vida según Dios.

- Hablemos del bautismo. De seguro que todos tenemos a nuestros hijos bautizados, y seguro que todos lo estamos también. ¿Por qué hacemos que todos reciban el bautismo?, ¿cuáles son las motivaciones principales de las que se lleva la gente para bautizar?...

- ¿No les parece que hemos convertido el sacramento del bautismo en una costumbre y que le hemos quitado el significado que tiene? Qué opinan?...

- La mayoría de los que se bautizan son niños que todavía no conocen a Jesús ni las cosas de la religión católica. Necesitan, en consecuencia, cuando se hacen un poco mayorcitos, recibir educación cristiana para que lleguen a tener una fe verdadera y personal. Eso significa que los padres deben ocuparse de que sus hijos reciban la educación necesaria.


- Hablemos de esta experiencia familiar. ¿Qué hacemos para educar en la fe cristiana a nuestros hijos?...

QUE NO SE NOS OLVIDE:

- Recordemos que para ser buenos cristianos necesitamos tener una actitud permanente de conversión hacia el Señor, porque siempre encontramos en nosotros cosas que hay que cambiar para que nuestra vida agrade al Padre y podemos esperar entrar en el reino de salvación.

- Convertirse no es cambiar de religión, es cambiar la vida, cambiar lo malo por lo bueno, el egoísmo por la solidaridad, la mentira por la verdad etc.

- El bautismo es un sacramento por el que nos incorporamos a la vida de Dios y a la Iglesia. Porque es el sacramento de entrada, es el primero que se recibe.

- El bautismo de nuestros hijos nos obliga a educarlos en la fe. Para ello debemos comprometernos muy firmemente con la catequesis de la parroquia.

NOS COMPROMETEMOS

Hoy podríamos comprometernos a enviar a nuestros hijos, nietos o muchachitos del barrio a la catequesis parroquial en las tardes de los sábados o cuando se imparta la catequesis en la comunidad. Sería un gesto muy bonito que cada quien trajera a sus muchachos a la catequesis.

HASTA LA PROXIMA

- Evaluamos la reunión y el tema.

- Damos los avisos comunitarios y parroquiales.

- Cantamos y oramos.